José L. González / ICOG

La Comisión Europea ha propuesto una nueva normativa destinada a reforzar la cooperación europea en materia de protección civil, con el fin de dar una respuesta más eficiente a la gestión de catástrofes. Básicamente, la propuesta permitirá pasar del actual sistema de coordinación a otro en el que la asistencia se planifique previamente y en el que la prestación pueda garantizarse allá donde se produzca la catástrofe. Para ello, se creará un Centro Europeo de Respuesta de Emergencias, que proporcionará un servicio permanente, a fin de lograr una coordinación más eficaz y mejorar el mecanismo de asistencia.

Una importante novedad es que la nueva normativa va más allá de la política de protección civil y pone en valor la importancia de la prevención y gestión de riesgos. Los principales objetivos en esta materia se refieren a mejorar el conocimiento sobre los riesgos, facilitar el intercambio de información y el desarrollo de buenas prácticas, promover la evaluación y cartografía de riesgos, establecer y actualizar permanentemente una prospectiva sobre las principales amenazas teniendo en cuenta el impacto futuro del cambio climático, así como promover el desarrollo de planes de gestión de riesgos y el aumento de la concienciación y educación pública.

La Unión Europea tiene dos instrumentos principales a su disposición para proporcionar una primera respuesta a las catástrofes: la ayuda humanitaria y la protección civil El Tratado de Lisboa establece que “La Unión fomentará la cooperación entre los Estados miembros con el fin de mejorar la eficacia de los sistemas de prevención de las catástrofes naturales o de origen humano y de protección civil frente a ellas.

En octubre de 2010 la Comisión presentó el informe “Una mejor reacción europea en caso de catástrofe: el papel de la protección civil y de la ayuda humanitaria“, en el que resumía su visión de una respuesta más amplia y eficaz de la UE ante las catásdtrofes. La propuesta de la nueva normativa está basada en estas ideas.

-

José L. González / ICOG

Es raro encontrar la presencia de los riesgos de origen natural en la cultura estratégica de la seguridad. Tradicionalmente, los documentos estratégicos de seguridad han tratado las amenazas relacionadas con la defensa del Estado o la seguridad internacional, pero apenas recogen las amenazas de los desastres naturales y tecnológicos.

Estados Unidos fue uno de los primeros países del mundo en incorporar los riesgos naturales en la cultura estratégica de la seguridad. Lo hizo en el año 2007, mediante la aprobación de la denominada Estrategia de Seguridad Interior. En este documento, se afirmaba que las principales amenazas para el territorio americano no provienen únicamente del terrorismo sino, también, de la naturaleza, como acababa de demostrar la catástrofe del huracán Katrina.

En el año 2010, la Administración Obama incorporó de lleno a los riesgos naturales en el concepto de seguridad nacional. En una estrategia de seguridad, publicaba en dicho año, se afirmaba que el devastador teremoto de Haití era el recordatorio más reciente de las consecuencias humanas y materiales de los desastres naturales. La citada estrategia sostenía que Los Estados Unidos de América debían de estar mejor preparados para satisfacer el liderazgo y las necesidades humanitarias ante este tipo de situaciones.

Durante el presente año, España se ha incorporado a la nueva cultura estratégica de la seguridad. El Gobierno español ha aprobado la primera Estrategia de Seguridad Nacional elaborada por un grupo de expertos bajo la dirección de Javier Solana, en donde se analizan los intereses, riesgos y amenazas, desde una perspectiva global. Los riesgos naturales y los retos ambientales son algunos de los temas que, de una manera novedosa y necesaria, se abordan en dicho documento.

La incorporación de los riesgos naturales en la cultura estratégica de la seguridad ha sido analizada en un artículo publicado recientemente por la revista ‘European Geologist’ bajo el título “Natural hazards in the Spanish Security Strategy“.

En el mundo de hoy, amenazas clásicas como los riesgos naturales coexisten con otros riesgos emergentes. Además, la complejidad de algunos factores como la globalización, los desequilibros demográficos o el cambio climático están empezando a ejercer un poderoso efecto multiplicador.

Los riesgos naturales han dejado de ser estrictamente naturales. Cada vez son riesgos más complejos y exigen un tratamiento estratégico al máximo nivel de las políticas públicas de seguridad.

balsaaznalcollar.jpg José Luis González / ICOG

El 25 de abril de 1998 se produjo la rotura de un dique de contención para una balsa de almacenamiento de residuos mineros en Aznalcóllar (España), que provocó el vertido de su contenido en el río Guadiamar. Su cauce su invadido por una gran cantidad de lodos tóxicos que dañaron la flora y la fauna del sistema hídrico y generaron un riesgo grave para los acuíferos de la zona.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir abrió inmediatamente expediente sancionador al titular de la explotación minera por infracciones administrativas previstas en la ley de Aguas. Sin embargo, este expediente fue suspendido al iniciar un Juzgado diligencias penales en relación con los mismos hechos. Estas actuaciones fueron posteriormente archivadas, reanudándose de nuevo el expediente administrativo, que terminó en el Consejo de Ministros mediante la aprobación en el año 2002 de un acuerdo por el que se imponía al explotador una sanción y se obligada a indemnizar los daños causados, así como a abonar los gastos derivados de la reposición del terreno a su estado anterior. Pero un portavoz de la compañía dijo: “No pagaremos ni un céntimo de multa”. Y la resolución fue impugnada volviendo el caso a los tribunales de justicia.

Dos años después el Tribunal Supremo dictó una sentencia en la que consideraba que la responsabilidad era de la empresa explotadora (Boliden), aunque la construcción y el mantenimiento de las balsas que produjeron el vertido de lodos contaminantes y agua ácida estuviera encargada a otras empresas. También estimó el tribunal que la indemnización de los daños y perjuicios era pertinente. Sin embargo, la empresa ya se había declarado en quiebra.

En el año 2004, la Junta de Andalucía también exigió a Bolidén el coste de limpieza de los residuos y los trabajos de rehabilitación. Tienen que transcurrir 3 años más para que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dicte una sentencia, en la que acuerda que la Junta no tiene competencias para exigir cantidad alguna a la empresa en concepto de reparación. La Junta recurrió entonces al Tribunal Supremo. Esta semana, el Tribunal Supremo ha confirmado que la Junta no tiene competencias para exigir los costes de reparación del desastre.

Trece años después de expedientes, resoluciones, pleitos y galimatías judiciales, la conclusión del caso Aznalcóllar es que uno de los principios rectores del derecho comunitario (quien contamina paga) ha quedado, una vez más, en papel mojado.

climate-vulnerability-monitor-logo.jpg José L. González / ICOG

La organización independiente DARA ha desarrollado una herramienta dirigida a evaluar la vulnerabilidad del planeta ante los numerosos efectos del cambio climático. La herramienta se denomina Monitor de Vulnerabilidad Climática. Tiene como objetivo mantener la vigilancia sobre los posibles impactos actuales y futuros vinculados al cambio climático, y promover un debate sobre los crecientes peligros y la forma de afrontarlos.

El Monitor de Vulnerabilidad Climática muestra que el cambio climático se está acelerarando. Entre 2010 a 2030 todas y cada una de las tensiones climáticas crecerán de forma significativa. El mayor crecimiento afectará a la desertificación, a la que se asigna un aumento superior al 250%.

Para 2030 se estima, por ejemplo, un incremento de la desertificación cercano al 100% en Namibia. Se espera que algunos pequeños países insulares sufran estrés económico con un incremento de pérdidas en torno al 80% en ese período. En ausencia de medidas preventivas, Myanmar y Honduras afrontan un incremento de alrededor del 40% en los efectos de desastres meteorológicos.En algunas partes de África el impacto en la salud supondrá un incremento de la mortalidad cercano al 30%

En cuanto a la mortalidad derivada del impacto climático actual, actualmente se estima en unas 350.000 víctimas al año. Esa cifra podría acercarse a un millón de victimas anuales a partir de 2030. Los costes económicos alcanzarían cerca de un tercio de un billón de dólares al año, superior a los apenas 100.000 millones de dolares actuales.

En 2030 más de 130 países alcanzarán un factor de vulnerabilidad alto, frente a los aproximadamente 90 en la actualidad. El número de países que sufrirán efectos agudos debidos al cambio climático se triplicará.

José L. González / ICOG

La reciente erupción volcánica submarina al sur de la isla de El Hierro, revela la importancia de la geología y de otras geociencias en las labores de previsión, alerta y protección ciudadana.

La geología contribuye a los logros que la sociedad demanda. Por ejemplo, favorece el abastecimiento de materias primas, la gestión de recursos hídricos, la planificación de la edificación y de la obra civil, la lucha contra el cambio climático o la potenciación de energías limpias como la geotermia.

La geología también pone de manifiesto la importancia del estudio de los procesos geológicos activos y de los riesgos asociados a los mismos, como la sismicidad y el volcanismo, o los fenómenos de inundaciones, deslizamientos, hundimientos del terreno y erosión.

Desde el Colegio Oficial de Geólogos se han venido apuntando algunas propuestas que podrían reforzar la prevención y la gestión de los riesgos naturales. Por ejemplo:

- Impulso del establecimiento de un Observatorio de Seguimiento de los Planes Generales de Ordenación Urbana, que permita verificar el grado de cumplimiento de la Ley de Suelo en relación con la obligación de someter los desarrollos urbanísticos a una evaluación ambiental previa y a un informe de sostenibilidad, que incluya un mapa de riesgos naturales en el ámbito objeto de la ordenación.

- Obligatoriedad del visado de los estudios geotécnicos de la edificación para garantizar los controles de seguridad en lo referente a las condiciones geotécnicas del suelo, tal como se prevé en la Ley de Ordenación de la Edificación.

- Impulso de la elaboración de mapas de riesgos naturales en la protección civil. Los citados mapas aportan una ventaja competitiva en los procesos de planificación ante emergencias por fenómenos naturales adversos. También permiten orientar el planeamiento de sistemas eficaces de alerta temprana.

- Inclusión de la Geología en los contenidos educativos de los estudiantes de bachillerato, con especial incidencia en relación con la comprensión de los fenómenos y procesos de peligrosidad y riesgo

Disponemos del conocimiento adecuado de la geología del territorio. El siguiente paso es impulsar la transferencia de dicho conocimiento hacia el nivel institucional y social, transformándolo en acciones concretas que redunden en beneficio de los ciudadanos.

José L. González / ICOG

En estos días de crisis de deuda soberana, volcanes y amenaza de una nueva recesión está de moda la figura del experto.

Expertos son aquellos sabios que salen por la tele como buenos conocedores de lo que está pasando. Son los que interpretan los hechos, tranquilizan o, incluso, nos inquietan. Hay expertos de muchos tipos. Los hay que hacen pedagogía a los ciudadanos. Otros son los expertos de disco rallado, que aburren porque siempre dicen lo mismo.También existen los expertos apocalípticos, también llamados expertos de destrucción masiva, que curiosamente contribuyen a la venta de periódicos. Otra categoría es la de los expertos antialarmistas, empeñados en el difícil objetivo de tranquilizar a toda costa a la pobre ciudadanía asustada. Por último, están los falsos expertos, más conocidos como sabidillas, sabihondos o sabelotodos, porque intentan abarcar todos los campos del conocimiento y son más papistas que el papa.

Mis expertos favoritos siempre son los que hacen pedagogía. Por eso leo habitualmente a Krugman, Roubini o Ritholtz. Son de los pocos economistas que transmiten claramente que hasta que no purguemos la deuda tóxica del sistema financiero vamos a seguir en un lento y doloroso proceso de desapalancamiento.

Pero ahora que está de moda la crisis volcánica de El Hierro me gustaría descubrir a mis expertos favoritos en volcanología. Como en el caso de la economía, siempre prefiero leer a los que hacen pedagogía y transmiten con equilibrio y objetividad la evolución de la situación.

Me ha gustado la entrevista a Joan Martí, investigador del CSIC, que publica ABC.es. Es la primera vez, dice Martí, que en temas de volcanología somos capaces de registrar una actividad anómala desde el principio. Hoy por hoy no sabemos en qué va acabar, pero de momento se está vigilando perfectamente. Aunque provoque una preocupación lógica en la gente que vive en El Hierro, esto tiene un valor incalculable porque permite seguir todo el proceso. Sobre la situación actual en El Hierro, Martí dice que el magma siempre tiende a subir y presiona las rocas que lo envuelven. En este caso se está acumulando en la discontinuidad entre la corteza y el manto terrestre. La presión que ejerce produce sismicidad y también cierta deformación que vemos en superficie. En estos momentos, el magma está a la profundidad donde se encuentra desde el inicio de esta actividad anómala. Su profundidad no ha variado, simplemente parece que hay una migración lateral. Hay que esperar a si el magma tiende a acomodarse en esa situación de expansión lateral o, finalmente, encuentra un camino que le permita subir de forma vertical hacia zonas más superficiales.

También me han gustado las respuestas de José Luis Barrera, vicepresidente del ICOG, en antena3.com. A la pregunta de una internauta sobre las dimensiones que podría tener una erupción, Barrera dice que los antecedentes históricos de épocas cercanas (en los últimos 30.000 años) indican que las erupciones han sido siempre de tipo estromboliano, es decir, de una explosividad pequeña, una construcción de edificios volcánicos pequeños o medianos (de entre 100 y 200 metros de altura y diámetros menores de 500 metros) y con emisión de lavas. Los daños que puede ocasioner un tipo de erupción como estos es más bien pequeños a excepción de si salen en zonas pobladas o afectando a infraestructuras críticas.

En otro excelente artículo publicado en laopinion.es se recogen declaraciones de María José Blanco, directora del IGN en Canarias. Señala que se pueden hacer simulaciones de lo que podría ocurrir en caso de que se produjese una erupción, para que Protección Civil pudiera acotar la zona que se vería afectada por una erupción, que sería, insistió de baja explosividad, fisural, con incidencia pequeña espacialmente. Se trataría de una erupción de coladas que evolucionarían hacia cotas menores y la columna de ceniza sería baja, como máximo de dos o tres kilómetros.

eventos_hierro_2011-small.jpg

El Instituto Geográfico Nacional viene realizando desde hace casi dos meses el seguimiento de un enjambre sísmico en la isla de El Hierro, que suma ya más de 7.000 eventos y un total de energía acumulada de 7.6E+10 julios desde el inicio de la crisis. La información puede consultarse en la página del IGN Serie Sísmica de El Hierro.

Representantes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto Geográfico Nacional han informado al Comité Estatal de Coordinación de Protección Civil para el Riesgo Volcánico sobre la citada actividad y su posible evolución, segùn la nota de prensa difundida ayer por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior. Durante esta reunión, también se han analizado las capacidades existentes en los planes de coordinación y apoyo ante los riesgos volcánicos en España.

La página de volcanología del Instituto Smithsonian, Global Volcanism Program, también se hace eco de los eventos sísmicos registrados por el Instituto Geográfico Nacional y acompaña información geológica de El Hierro, destacando que esta isla reune la mayor concentración de pequeños conos volcánicos juveniles en las Islas Canarias.

En las redes sociales se sigue con mucho interés la actividad de El Hierro. Es de destacar la atención informativa de la página en Facebook Actualidad Volcánica de Canarias AVCAN, el portal TodoGeologia.com, que administra un foro para el seguimiento de la actividad volcánica en Canarias, o la página en Facebook de INVOLCAN.

En El Hierro, la última erupción volcánica tuvo lugar posiblemente en 1793. Fue precedida durante los meses de marzo a julio de aquel año por una serie de sismos análogos a los que siempre han acompañado a las erupciones históricas de las islas Canarias. El geólogo canario Telesforo Bravo especuló sobre la posibilidad de que se tratase de una erupción submarina pero suficientemente cercana a la costa. Por el contrario, para Hernandez Pacheco esta posible erupción pudo tener lugar en la zona de Lomo Negro. En cualquier caso, de haber existido dicha erupción debió de ser de pequeña magnitud, tanto en su duración como por el volumen discreto de los materiales emitidos.

La última erupción en Canarias ocurrió en 1971 en la isla de La Palma. Fue de tipo estromboliano y está descrita por el geólogo especialista en volcanología José Luis Barrera, en un artículo publicado recientemente en la revista Tierra y Tecnología.

Barrera, que ha sido uno de los autores más prolíficos de la cartografía geológica del Plan Magna en Canarias, también sigue con atención la evolución de la crisis actual de El Hierro. Para este geólogo es importante vigilar la migración de la sismicidad que se está produciendo hacia la zona del Julán, en donde hay cartografiados pequeños conos volcánicos de una edad relativamente moderna, tal vez similar a la del volcán Tanganasoga. No se conoce la composición petrológica de estos pequeños conos, pero sería conveniente hacer un muestreo de los que están alineados en la dirección coincidente con la distribución de los sismos y compararla con la del Tanganasoga.

inunda.jpgLas inundaciones han sido y son el riesgo natural con mayor impacto económico y social en España, y afectan prácticamente a toda la geografía española, aunque el territorio más castigado se centra en las costas mediterránea y cantábrica, y en los espacios fluviales de los grandes ríos peninsulares.

En la actualidad, la mayoría de las Comunidades Autónomas cuentan con su Plan de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones, por lo que se hacía imprescindible completar el ciclo competencial y organizativo marcado en la norma básica, e integrar los planes de Comunidades Autónomas en un marco que facilite la coordinación entre las distintas Administraciones públicas en caso de una emergencia de esta naturaleza de interés nacional.

El pasado 29 de julio el Consejo de Ministros aprobó el Plan Estatal de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones, con lo que se completa la planificación prevista en la legislación de protección civil ante este tipo de riesgos.

PLAN ESTATAL DE PROTECCIÓN CIVIL ANTE EL RIESGO DE INUNDACIONES: Aquí

trapped_woman_on_a_car_roof_during_flash_flooding_in_toowoomba_2.jpgJosé L. González / ICOG

La candidata norteamericana a presidenta de los Estados Unidos Michele Bachmann ha afirmado que el huracán Irene y el terremoto que sacudió la costa este de los Estados Unidos la semana pasada, eran mensajes de Dios para advertir a los políticos que deben recortar el gasto público.

“No sé qué más tiene que hacer Dios para llamar la atención de los políticos”, dijo la Sra. Bachmann, “hemos tenido un terremoto y hemos tenido un huracán. Es Dios que ha dicho: ¿vais a escucharme ahora?’.

Estos comentarios parecen vincular la voluntad de Dios con aquellos que creen que los gobiernos se entrometen demasiado en la vida de las personas. Llegan poco después de las declaraciones del iluminado Glenn Beck, que también se ha referido recientemente a los huracanes y terremotos como mensajes divinos de advertencia al pueblo americano. En esencia, Beck dijo que estos fenómenos son un ensayo general para que la población se prepare ante futuras catástrofes.

Tanto Bachmann como Beck parecen estar manipulando la naturaleza de los riesgos naturales. Acentuan el temor de muchos americanos con una visión en la que las catástrofes se vincularían a un castigo divino. No es nueva esta forma de infundir miedo para conseguir fines políticos.

Como dice Manuel Castell la forma esencial del poder está en la capacidad de modelar la mente y lograr el consentimiento para instilar miedo y resignación respecto al orden existente. La tentación de los políticos de hacer uso del miedo es irresistible, aunque sea infringiendo el sagrado mandamiento de “no tomarás el nombre de Dios en vano”.

riba.jpgJosé L. González / ICOG

La infinidad de noticias que día a día inundan el mundo ha hecho que pasara desapercibida la pérdida del gran geólogo catalán Oriol Riba i Arderiu, ocurrida hace pocos meses.

Oriol Riba, fue investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, becario en Wageningen (Holanda), en Angers y Rennes (Francia) y catedrático en la Universidad de Zaragonza y en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona. Era miembro del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y fue miembro fundador de la Sociedad Internacional de Sedimentología y presidente de la Institución Catalana de Historia Natural.

Seguramente, Oriol Riba fue el geológo que mejor conocía el subsuelo de la ciudad de Barcelona y uno de los más prestigiosos especialistas en Geología Urbana, importante disciplina que contribuye a la identificación y evaluación de los riesgos geológicos urbanos y al estudio de la transformación de los procesos físicos a raíz de la actividad antrópica, aspectos de gran importancia en la planificación ordenada y segura de las ciudades.

En el año 2009 Oriol Riba publicó, junto a Ferran Colombo, la importante obra “Barcelona: la Ciutat Vella i el Poblenou. Assaig de geologia urbana“. estudio que comprende una parte geomorfológica, un análisis estratigráfico y de neotectónica seguido de un ensayo evolutivo del territorio que comprende el Pleistoceno superior y el Holoceno (últimos 18.000 años). La originalidad de esta obra, a pesar de presentar muchas limitaciones, se basa en documentación escrita y datos cartográficos antiguos y en los resultados de estudios recientes procedentes de la arqueología y la palinología y, de manera muy particular, en la interpretación de una multitud de sondeos y otras excavaciones realizadas con motivo de obras públicas y privadas en una área cubierta casi totalmente por las edificaciones y las vías urbanas.

Oriol Riba i Arderiu fue un gran geólogo al que queremos rendir desde este blog un cariñoso recuerdo a su memoria.