038d1gij-nac-xxx-p1_1.jpg Imagen de daños sufridos en la cubierta del teatro de Almagro por el terremoto ocurrido el 12 de agosto. Efe.

Lo más sorprendente del terremoto de magnitud 5.1 producido ayer cerca de la localidad de Pedro Muñóz, en la provincia de Ciudad Real, ha pasado posiblemente inadvertido para la gran parte de la población. Se trata del interés, desde el punto de vista científico, que supone la ocurrencia de este segundo terremoto, de relativamente elevada magnitud, en una zona sísmicamente estable y en un intervalo de los meses. El otro terremoto al que nos referimos sucedió en la profincia de Guadalajara el pasado mes de julio, y que tuvo una magnitud de 4.2 en la escala de Richter.

Bien es cierto que lo que denominamos sísmicamente estable no se reduce a una porción de la historia que conocemos y que, como podemos imaginar, desde el punto de vista geológico y de la actividad de la corteza, es como ver una gota en un mar.

Debemos profundizar en los restos geológicos de sismos ocurridos en tiempos prehistóricos y renovar, quizás, nuestra idea sobre las zonas sin peligrosidad sísmica en el país si no queremos vernos sorprendidos por terremotos que aparecen donde “no debían estar”.

En cualquier caso, debemos estar tranquilos por esta actividad sísmica, puesto que no supone ninguna anomalía en el global de la sismicidad anual de nuestro país. Según las estadísticas, afortunadamente, de momento no se puede relacionar con fenómenos de actualidad como es el cambio climático.

La cantidad de llamadas recibidas ayer, procedentes de todo el país en el centro de recepción de datos de la Red Sísmica Nacional hacia presagiar un mayor número de daños que el realmente producido. Y es que tanto la magnitud como la escasa profundidas estimadas del terremoto podían presagiar la posibilidad de daños estructurales en viviendas sin diseño antisísmico. Tal como ha ocurrido en sismos anteriores de similares características (por ejemplo en la región de Murcia, en Mula, 1999; en Bullas, 2002, o en La Paca, 2005), donde se registró un elevado número de daños. Lo ocurrido en Ciudad Real es en cierto modo inesperado y motivo de un estudio específico posterior.

La infrecuencia de terremotos en la zona manchega ha motivado la instalación temporal de una unidad sísmica móvil que permitirá, mediante la transmisión de datos sísmicos por satélite, y en tiempo real, una localización más precisa de la falla de Ciudad Real causante del movimiento sísmico de ayer.

La zona española de mayor actividad sísmica se corresponde con toda la costa de Andalucia, especialmente Granada, y Levante. Existe también una actividad sísmica de mediana magnitud en Galicia y, con terremotos importantes aislados, en los Pirineos.

Fuente: Emilio Carreño Herrero. Director de la Red Sísmica Nacional. El País, 13 de agosto de 2007

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