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El Ministerio de Medio Ambiente ha concluido el mapa con las zonas de mayor riesgo de sufrir desertización, y la conclusión es que casi tres cuartas partes del territorio presentan algún grado de amenaza por el avance de la aridez.
La zona más afectada es la vertiente mediterránea. En concreto, se encuentran en situación de “alto riesgo” las cuencas del Segura, Júcar y Guadalquivir, además de algunas zonas de los archipiélagos canario y balear.
Los factores analizados que permiten el progreso de las zonas áridas incluyen la erosión del suelo, la frecuencia de incendios forestales, la extracción de agua subterránea y la tipología del suelo y el clima.
Para valorar la erosión de los suelos se ha tenido en cuenta el tipo de cubierta vegetal, la inclinación del terreno, la incidencia de las lluvias en el desplazamiento de sedimentos y el tipo de protección que tiene. En el mapa se han incorporado datos de series históricas de clima de los últimos 30 años, y la ocurrencia de incendios forestales en los últimos 10. Y otra de las acciones fundamentales en la configuración de los suelos es el uso del agua, y especialmente la subterránea.
Estos factores, que han dado lugar a la cartografía, han sido seleccionados porque son los más relevantes en el Mediterráneo para la formación de los desiertos, según la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación.

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