En 1964, un terremoto de magnitud 7.4 produjo en Niigata (Japón) importantes efectos de licuefacción de suelos, que ocasionaron la destrucción de unos 3.000 edificios y daños en cerca de 10.000.

La licuefacción es un fenómeno típico de suelos saturados del tipo arenas finas y flojas y limos mal graduados, que ocurre cuando estos materiales se someten a acciones dinámicas y que consiste en una pérdida de fuerza y rigidez debido a que la presión del agua aumenta de forma rápida hasta el punto de que las partículas quedan sueltas, se mueven libremente y pierden la capacidad de transmisión de esfuerzos. Su nombre deriva del hecho de que en ese momento el suelo se comporta como si se tratara de un líquido.

VIDEO mostrando los efectos de licuefacción en el terremoto de Niigata.

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