Archive for the 'Opiniones' Category

José L. González / ICOG

La reciente erupción volcánica submarina al sur de la isla de El Hierro, revela la importancia de la geología y de otras geociencias en las labores de previsión, alerta y protección ciudadana.

La geología contribuye a los logros que la sociedad demanda. Por ejemplo, favorece el abastecimiento de materias primas, la gestión de recursos hídricos, la planificación de la edificación y de la obra civil, la lucha contra el cambio climático o la potenciación de energías limpias como la geotermia.

La geología también pone de manifiesto la importancia del estudio de los procesos geológicos activos y de los riesgos asociados a los mismos, como la sismicidad y el volcanismo, o los fenómenos de inundaciones, deslizamientos, hundimientos del terreno y erosión.

Desde el Colegio Oficial de Geólogos se han venido apuntando algunas propuestas que podrían reforzar la prevención y la gestión de los riesgos naturales. Por ejemplo:

- Impulso del establecimiento de un Observatorio de Seguimiento de los Planes Generales de Ordenación Urbana, que permita verificar el grado de cumplimiento de la Ley de Suelo en relación con la obligación de someter los desarrollos urbanísticos a una evaluación ambiental previa y a un informe de sostenibilidad, que incluya un mapa de riesgos naturales en el ámbito objeto de la ordenación.

- Obligatoriedad del visado de los estudios geotécnicos de la edificación para garantizar los controles de seguridad en lo referente a las condiciones geotécnicas del suelo, tal como se prevé en la Ley de Ordenación de la Edificación.

- Impulso de la elaboración de mapas de riesgos naturales en la protección civil. Los citados mapas aportan una ventaja competitiva en los procesos de planificación ante emergencias por fenómenos naturales adversos. También permiten orientar el planeamiento de sistemas eficaces de alerta temprana.

- Inclusión de la Geología en los contenidos educativos de los estudiantes de bachillerato, con especial incidencia en relación con la comprensión de los fenómenos y procesos de peligrosidad y riesgo

Disponemos del conocimiento adecuado de la geología del territorio. El siguiente paso es impulsar la transferencia de dicho conocimiento hacia el nivel institucional y social, transformándolo en acciones concretas que redunden en beneficio de los ciudadanos.

geologist2.jpg José L. González / ICOG

El tema sobre el que escribiré hoy no trata sobre riesgos naturales sino sobre riesgos geopolíticos. Es un tema candente en el que algún geólogo, como Sadad al-Husseini también tiene algo que decir. Sadad nació en Siria, estudió geología en la Universidad de Beirut y se doctoró en la Universidad de Brown. Llegó a ser vicepresidente ejecutivo de Exploración y Producción de SAUDI ARAMCO, la mayor compañía petrolera del mundo. Ahora, su nombre aparece en los papeles filtrados por WikiLeaks a través del diario The Guardian.

Hace pocos años, Sadad se reunió con varios diplomáticos de la embajada americana en Riad y les desveló datos relevantes sobre prospectiva energética. Según este geólogo de ARAMCO, aunque la petrolera saudí pudiera alcanzar una producción de 12 millones de barriles por día en los próximos 10 años, sería incapaz de cumplir dicha meta en el corto plazo. Además, Al-Husseini mostró su desacuerdo con las actuales estimaciones de ARAMCO. En su opinión, las reservas de Arabia Saudí estarían sobrevaloradas en nada menos que 300.000 millones de barriles. (more…)

haiti-terremoto.jpgJosé L. González / ICOG

Un año después del terremoto que destruyó Haití la situación es insostenible. En algunos aspectos, como en materia de salud pública o de gobernabilidad política, el país ha empeorado significativamente. Se estima que un millón de personas siguen viviendo en tiendas de campaña y que más de 3.600 personas han muerto por la epidemia de cólera que se inició en octubre del pasado año. Recientemente ha habido un proceso electoral fraudulento y se ha reactivado la violencia y el incremento de la delincuencia. Además. escasean los alimentos, faltan redes de saneamiento y de acceso a agua potable. Y únicamente se ha retirado el 5 por ciento de los escombros que se produjeron después del seismo.

El terremoto provocó 225.500 muertos, un millón y medio de afectados y la destrucción de 100.000 edificios. La evaluación de los daños materiales se ha estimado en casi 8.000 millones de dólares, lo que supone un 120 por cien del PIB del país. Inmediatamente después del terremoto muchos analistas advirtieron de que la recuperación llevaría muchísimo tiempo (décadas). Aunque el terremoto no se hubiera producido, Haití seguiría siendo un Estado frágil y pobre. Actualmente, el 80% de la población vive en condiciones de extrema pobreza y el desempleo supera el 70% de la población activa. La ONU calculó que serían necesarios 11.500 millones de dólares para financiar la reconstrucción en los pròximos 20 años.

En la Conferencia de Donantes la comunidad internacional anunció compromisos por valor de 5.300 millones de dólares para el período 2010-2011. Pero la realidad es que Haití ha recibido menos de la mitad de esa cantidad y la mayor parte de dicha suma se ha empleado en condonaciones de la deuda. Tampoco bastán las donaciones privadas ni la labor humanitaria que prestan las 10.000 ONG que trabajan en el país.

¿Y si hubiera otro terremoto? (more…)

governance.jpg

José L. González / ICOG

Hay una relación cada vez más evidente entre la situación de gobernabilidad de un país y los desastres naturales. El año 2010 ha sido buena prueba de ello.

En enero de 2010 tuvimos el terremoto de Haití, con 250.000 muertos. Las carencias de gobernabilidad y de extrema pobreza en Haití intensificaron las consecuencias del desastre, que afectó a 3 millones de personas. No solo las medidas preventivas (construcción antisísmica, preparación de emergencias, etc.) estuvieron ausentes, sino que la respuesta ante la crisis quedó a merced de la actuación internacional. No en vano Haití ya había sido considerada por la organización Transparencia Internacional como el país más corrupto del mundo y por la revista Foreign Policy com el país número 11 en el índice de estados fallidos.

Otro ejemplo paradigmático de un desastre natural con deficitaria gobernabilidad han sido las inundaciones que a finales de julio se produjeron en Pakistán. Las aguas de las lluvias torrenciales anegaron distritos enteros como Jafarabad, en la provincia de Baluchistán, a más de 100 kilómetros del río Indo, cuyo desbordamiento provocó las inundaciones, ocasionando hasta 20 millones de afectados (casi un 12% de la población de Pakistán). También en este caso la gobernabilidad brilló por su ausencia, produciéndose un estrepitoso vacío de poder y una falta absoluta de reacción de los dirigentes políticos, lo que no es sorprendente dado que el país también está incluido en la lista de estados fallidos, con el número 10. Durante el desastre, los responsables civiles y militares del gobierno central y de las provincias afectadas, no lograron ponerse de acuerdo ni siquiera para gestionar la ayuda humanitaria internacional. Y en lugar de crear un único fondo nacional de ayuda se crearon multitud de fondos controlados por diferentes instituciones, lo que obviamente dificultó la transperencia que debe primar en estos casos y la correcta llegada de los suministros a los afectados. (more…)

geoetica1.JPG

José L. González / ICOG

En el mundo de hoy casi todo está regulado por el derecho común. Prácticamente no existe ninguna parcela que escape de la influencia del derecho. Sin embargo, cada vez proliferan más los escándalos de todo tipo: políticos, financieros, empresariales, industriales, etc. Y no basta con el derecho común, que parece incapaz de satisfacer correctamente las conductas humanas.

Por ello, la sociedad exige cada vez más ética aplicada a las diferentes actividades económicas, sociales o profesionales. Todo el mundo quiere ofrecer ética en su actividad, como regulación de garantía de su conducta, más allá del derecho común. Ya hasta se habla de una banca ética o de un código ético de los agentes secretos. Y en ciencia, es de sobra conocido el concepto de bioética, como rama dedicada a promover los principios de conducta humana de la vida.

¿Pero qué podemos decir de la ética del mundo abiótico? ¿Existe una ética aplicada a la geología? El concepto de geoética es muy reciente, fue promovido inicialmente por Vaclav Nemec en 1991, como una nueva disciplina en el contexto de las Ciencias de la Tierra. Posteriormente, la geoética ha sido objeto de sesiones de trabajo en el marco de la AGID (Asociación de Geocientíficos para el Desarrollo Internacional).

En España, el principal impulsor de este concepto es Jesús Martínez Frías, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), que es responsable de importantes iniciativas internacionales relacionadas con la investigación y conservación de meteoritos y sus impactos, y coordina un grupo español de geoética, así como la web específica Geoethics in Planetary and Space Exploration. Entre las propuestas de Jesús Martínez destaca la necesidad de establecer unas directrices y regulación internacional, incluyendo los aspectos éticos y de integridad científica en su sentido más amplio.

En nuestro planeta también se ha demostrado la relevancia de las conexiones entre Ética y Geología a través de las contribuciones sobre recursos minerales, riesgos y catástrofes naturales, medioambiente y sostenibilidad o cambio climático, como recordamos en un artículo publicado en Eureka.

Es probable que la geoética resulte un nuevo paradigma en el desarrollo futuro de las Ciencias de la Tierra, ya que las actividades científicas y profesionales en el mundo abiótico no pueden quedar sin control, cuando están en juego muchos bienes naturales de interés general de primer orden.

Levante-emv.com. Que la ejecución de las obras contra inundaciones no está en la agenda política valenciana parece más que evidente. En la Comunitat existen 299 municipios con riesgo de inundaciones, 48 de ellos con riesgo alto y 88 con riesgo medio, y pese a ello, las actuaciones necesarias para evitar las cíclicas catástrofes que provoca la meteorología en esta parte de la geografía mediterránea, se desarrollan a un ritmo que, como mínimo, es susceptible de mejora. Hoy se cumple un año de la tragedia que vivieron varios municipios de la Marina Alta con el desbordamiento del río Girona. Doce meses después, el panorama es desalentador, con un sinfín de actuaciones pendientes y sin fecha de ejecución. Y si la situación en el Girona es preocupante, en el Xúquer lo es, si cabe, un poco más. Ocho años después de la presentación del plan contra avenidas del río por parte de los entonces ministro de Medio Ambiente y presidente de la Generalitat, Jaume Matas y Eduardo Zaplana, respectivamente, siguen sin ejecutarse las principales obras previstas en el ambicioso proyecto. En la lucha contra el riesgo de inundaciones en la Comunitat Valenciana se hace necesario un radical cambio de rumbo. Mientras el Consell sólo ha puesto en marcha siete de las 85 obras contempladas en el Plan de Acción Territorial del Riesgo de Inundaciones (Patricova), aprobado en 2003, desde ese mismo año, ha autorizado un total de 107 actuaciones urbanísticas en zonas inundables. Y, evidentemente, ese no parece ser el camino más adecuado.

mega_ciudad.jpg

Actualmente, alrededor del 4% de la población mundial (280 millones de personas) viven en megaciudades. Según estimaciones de Naciones Unidas, esa cifra crecerá hasta alcanzar 350 millones en 2015.

Las megaciudades, caracterizadas por una concentración extrema de habitantes (más de 10 millones), son estructuras complejas, que presentan multitud de oportunidades pero también son espacios donde los riesgos pueden exacerbarse, especialmente los vinculados con el aumento del tráfico, la criminalidad, la contaminación y los desastres naturales.

Las megaciudades requieren, en muchas ocasiones, la creación de infraestructuras elevadas, que son muy susceptiles de sufrir daños por terremotos. También se observa una creciente expansión de los espacios subterráneos, en donde el agua procedente de precipitaciones extremas puede concentrarse, y provocar inundaciones cuando las infraestructuras de evacuación son insuficientes o se ignoran los riesgos inducidos por la creación de otras infraestructuras.

Otros riesgos naturales, como el hundimiento del terreno por sobreexplotación de acuíferos en sedimentos no consolidados, también pueden afectar severamente a los edificios e infraestructuras auxiliares.

La vulnerabilidad oculta de las megaciudades representa uno de los mayores desafíos de este siglo, que requiere una valoración coordinada entre urbanistas, arquitectos, especialistas en riesgos, y expertos de la industria aseguradora.

Existen 65 megaciudades en el mundo, la más grande es Tokio, con 33 millones de habitantes, seguida de Seul, Ciudad de Mexico y Nueva York. En España, ninguna de las grandes ciudades alcanza la categoría de megaciudad, pero el crecimiento de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, apunta a que estas grandes áreas metropolitanas compartirán en los próximos años los desafíos de las megaciudades.

Enlaces de interés:

Jorge Olcina: Este nuevo siglo será el de las megaciudades

Münchener Rück: Megaciudades - Megarriesgos. Tendencias y Desafíos para la industria aseguradora

En el diario El País se publicó el pasado día 7 un artículo de opinión sobre las repercusiones del ciclón que ha arrasado el sur de Myanmar, señalando que “las catástrofes naturales son lógicamente imprevisibles, pero las autoridades de un país pueden hacer bastante más de lo que la Junta Militar birmana hizo antes de que se desataran los vientos huracanados …”.

Es cierto que las autoridades birmanas podían haber hecho bastante más, habiendo quedado en evidencia la falta de un sistema de alerta temprana y la necesidad de medidas eficaces para facilitar la asistencia inmediata a los supervivientes. Sin embargo, muchos profesionales de las ciencias de la tierra tampoco nos conformarnos con la idea de que las catástrofes naturales sean lógicamente imprevisibles, ya que ello implicaría atribuir a la naturaleza una responsabilidad primordial en el origen de estas tragedias.

Sabemos que en la naturaleza se producen fenómenos muy energéticos (ciclones, terremotos, tsunamis, deslizamientos, etc.), pero las catástrofes resultantes aparecen como resultado de la interacción entre estos procesos y muchas vulnerabilidades que son de origen humano. Es decir, las catástrofes no sólo están asociadas a peligros naturales, sino a la pobreza, a la degradación ambiental, a la falta de ordenación del medio físico e, incluso, a la ausencia de democracia, como se ha demostrado en Myanmar, ante determinadas actitudes obstrucionistas de las autoridades para facilitar información y permitir la ayuda humanitaria.

Es probable que el impacto del ciclón Nargis hubiera sido menor previniendo la degradación que se produce en muchos sistemas deltaicos por la puesta en cultivo de los manglares, o evitando el uso de viviendas de madera, sin protección, a pocos metros del nivel del mar. Estos factores son los que condicionan muchas catástrofes calificadas erróneamente como “naturales”.

Las catástrofes naturales no son lógicamente imprevisibles, como a veces dicen los medios de comunicación, pero para evitarlas se requiere la voluntad de asumir una nueva cultura del territorio, hoy inexistente, en donde el hombre y el medio físico aprendan a coexistir en armonía.

02 de junio de 2005 REVISTA CONSUMER

Antonio Cendrero es Doctor en Ciencias Geológicas y Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. En la actualidad trabaja en la Universidad de Cantabria como Catedrático de Geodinámica. En 2003 fue miembro del Comité Científico Asesor del Ministerio de Medio Ambiente y ha participado en numerosas investigaciones internacionales. Recientemente, en un ciclo de conferencias de divulgación de la ciencia explicaba cómo se trabaja para determinar los riesgos de un posible desastre natural y la manera de prevenirlos y hacer frente a los daños. Cendrero denuncia que a pesar de los avances científicos y el desarrollo económico, los daños ocasionados por catástrofes naturales han aumentado espectacularmente en los últimos años, debido en gran parte a una mala gestión de las capacidades de prevención y de intervención.

¿Qué zonas del planeta son las que sufren más datos debidos a desastres naturales?

Los daños causados por desastres naturales afectan a todo el mundo, pero sobre todo a los países más
pobres, que son los que menos medidas pueden poner para evitarlos y para recuperarse. Para hacer frente
a un desastre, el grado de desarrollo económico es vital. Los países más ricos son los que más daños
económicos sufren en cifras absolutas, porque evidentemente son los que más bienes poseen. Pero esos
daños representan una proporción mucho más pequeña de su producto bruto y, además, cuentan con un
grado de preparación que hace que puedan recuperarse mejor. (more…)

José Pedro Calvo Sorando, Director del Instituto Geológico y MInero de España y Presidente Ejecutivo del Comíté Nacional Español del Año Internacional del Planeta Tierra, escribe un artículo en el diario El País, en donde destaca que “según avanza el siglo XXI, la sociedad se enfrenta a uno de sus mayores retos, el cambio climático; a lo largo de su historia, el clima en nuestro planeta ha variado sin cesar y los científicos que estudian la Tierra conocen bien cómo estos cambios han quedado registrados en las rocas, en el hielo de los polos o en los sedimentos de los fondos marinos, lagos e interior de las cuevas”. Calvo Sorondo también señala que el conocimiento del cambio de los climas del pasado proporciona claves para entender el clima del futoro, y advierte que “temas de actualidad, ligados en parte al cambio en el clima de la Tierra, son los desastres naturales, en particular inundaciones y sequías, que, desde antiguo, tienen una incidencia econòmica y humana importante en España”. A estos tipos de desastres se añaden otros derivados del hecho de que la Tierra es un planeta activo y en muchas zonas esta actividad se manifiesta violentamente en forma de terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, deslizamientos y hundimientos del terreno.

Año Internacional del Planeta Tierra